sábado, 5 de enero de 2008


Chávez está intacto

Lejos de afectar su liderazgo, los resultados de la consulta popular del 2 de diciembre fortalecen la autoridad y la credibilidad del Presidente venezolano, la institucionalidad del país y el carácter democrático del proceso. El referendo no fue una confrontación electoral -asegura Aristóbulo Istúriz-, fue un debate ideológico.

Juan Antonio Borrego
Fotos: Calixto N. Llanes

Quizás de todos los lances políticos en que ha intervenido Aristóbulo Istúriz Almeida, seguramente ninguno le ha sido tan inesperado como conquistar en 1993 la alcaldía del municipio Libertador, el más populoso de toda Venezuela, sede tradicional de los poderes nacionales y hasta ese momento un bastión que sólo se disputaban adecos y copeyanos.
Dirigente estudiantil, maestro de Educación Primaria y profesor de Historia y Ciencias Sociales, Aristóbulo integró el grupo de La Causa Radical que apoyó a Chávez en la campaña presidencial de 1998, fundó el partido Patria Para Todos (PPT) y se sumó a aquella contienda como parte del Polo Patriótico que ayudó a cambiar la historia de este país.
Su travesía por la vida política -también ejerció como segundo Vicepresidente de la Constituyente encargada de la Carta Magna de 1999 y durante varios años como Ministro de Educación, Cultura y Deportes del Gobierno bolivariano- lo han convertido no sólo en el inquieto panelista del programa Dando y Dando, de Venezolana de Televisión, sino también en el mesurado analista de la realidad nacional, comunicador dentro y fuera del estudio, que en cuestión de minutos accedió a nuestra propuesta de diálogo sin el más mínimo de los reparos.
El Presidente Chávez ha reflexionado sobre si este era o no el momento ideal para hacer la consulta. ¿Qué opina usted al respecto?
Chávez ha dicho que a lo mejor no está tan seguro de que haya acertado en el momento, es decir, que ocurrió una extemporaneidad entre el planteamiento de la Reforma y el nivel de desarrollo político de nuestro pueblo. Eso podría ser. Claro, ese es un elemento, yo creo que faltó un trabajo de información directo con la Reforma, yo creo que nosotros fuimos a una contienda electoral y era una contienda ideológica, de tocar la conciencia de cada venezolano, el tema no era artículo por artículo, el tema era socialismo versus capitalismo. Para mí era un debate fundamentalmente ideológico. El problema es sustituir el modelo y hay un temor por la falta de conciencia ideológica. Nosotros, si nos guiamos por el pensamiento gramsciano, estamos en un momento de crisis, de transición, donde lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no termina definitivamente de nacer, es decir, que el capitalismo todavía está vivo. Por eso el Presidente se planteó acelerar el proceso, se planteó el salto de un estado a otro.
¿No cree que las fuerzas revolucionarias estuvieron un poco a la defensiva en la campaña?
Pienso que el pueblo no votó la Reforma, votó la percepción mediática de la misma, que es distinto a su verdadero contenido. Dentro de nuestras fallas, hubo una comunicacional. Nosotros fuimos a una campaña defensiva, a nosotros nos impusieron la agenda mediática, fuimos reactivos, la gente nuestra andaba explicando que no se iba a afectar la propiedad privada, que a los gobernadores no les iban a quitar poder, que no se eliminaban los alcaldes, andábamos como dándoles explicaciones a toda la andanada de mentiras y de manipulaciones que hizo la oposición. Ellos impusieron el ritmo mediático y nosotros no tomamos la iniciativa comunicacional, no acompañamos la batalla ideológica con una campaña publicitaria acorde, fuimos muy defensivos.
Hace un año Chávez fue respaldado en la presidencia con más de 7 millones de votos. Ahora su propuesta de modificación alcanzó 3 millones menos. ¿Cómo interpreta este resultado?
La oposición no creció, llegó a su techo, no pasa de ahí, de 4 millones y medio, incluyendo el crecimiento vegetativo y los partidos que se pasaron. Nosotros sacamos una votación dura, pero esos 3 millones de compatriotas que en un año aparentemente dejaron de respaldar el proceso, si no hubiesen estado con Chávez, hubiesen votado por el No, ellos no abandonaron al Presidente y es él quien puede llegarles con su liderazgo.
De acuerdo con la Constitución el Presidente no puede volver a presentar la Reforma, pero otros actores sí. A su juicio, ¿cómo y cuándo pudiera ser ese momento?
Hay muchas formas, o lo hace la Asamblea o lo hace el pueblo porque ya el presidente la propuso, pero muchas de estas propuestas que están en la Reforma nosotros pudiéramos impulsarlas a través de leyes habilitantes y en vez de una reforma provocar una enmienda con dos o tres artículos que sean claves y que no podamos llegarles por otra vía, pero las alternativas, todas, dependen de nuestra capacidad para cambiar la correlación de fuerzas. No me atrevería a decir cuándo, creo que primero tenemos que darle una lectura a lo que dijo nuestro pueblo con la mayor humildad, tenemos que revisarnos, revisar la gestión de nuestros gobernadores, de nuestros alcaldes, tenemos que corregir algunas cosas que nos pesan.
Después de terminada la contienda, ¿qué balance hace usted en lo personal?
Yo insisto, esto no fue una confrontación electoral, fue un debate ideológico, estábamos confrontando con la oligarquía, con los testaferros, con los representantes del gran capital en Venezuela, si nosotros sustituíamos el modelo de acumulación de capital por el modelo socialista y lo metíamos en nuestra Constitución, no estábamos eligiendo un alcalde, ni un gobernador, estábamos diciendo: señores, es el capitalismo versus el socialismo. Mira, cuando llegó Chávez aquí nadie se atrevía a hablar de socialismo y el hecho de que la mitad de la población, de los electores, hoy voten a favor de una propuesta que saben que va contra el capitalismo para mí es un gran éxito político que tenemos que evaluar.
Usted que hizo campaña por Chávez en el 98, que fue ministro de su Gobierno, que lo respaldó cuando el golpe de abril del 2002, ¿cómo ve hoy el liderazgo de Chávez?
Chávez está intacto, más fortalecido; no sólo él, también la institucionalidad, el Consejo Electoral, el carácter democrático de la Revolución bolivariana, la credibilidad del Presidente. Chávez le calló la boca a la derecha internacional, que ha venido vendiendo la imagen de que es un dictador, un autócrata; sin embargo, salió inmediatamente a reconocer el resultado. Estoy seguro que no se afecta su liderazgo, que se acrecienta y que el presidente, que es un fenómeno para crecerse en las dificultades, también va a convertir esta derrota en victoria. Hay experiencias históricas que lo demuestran: el 4 de febrero del 1992, que fue una derrota militar, la convirtió en una victoria política; el golpe del 11 de abril del 2002 lo convirtió en una victoria popular; el 15 de agosto de 2004, cuando se recolectaron las firmas para el referendo revocatorio, Chávez asumió el reto, llamó a la batalla de Santa Inés y convirtió el revocatorio en un ratificatorio. No tiene por qué ser distinto el 2 de diciembre. Ya, por el contenido y la orientación que él le dio, comenzó con fachada de victoria. Por supuesto, nos toca ahora hacer un análisis, darle lectura a lo que el pueblo nos quiso decir y aplicar los correctivos inmediatamente.

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